A veces me paro a pensar cuando fue el día en que empecé a quererle y no sé cual es, solo sé que un dia me levanté y me di cuenta que ya no podía estar sin él, necesitaba sentir el latir de su corazón, notar sus caricias y ver su mirada tranquila fija en mi. Y cada vez que le veía notaba ese cosquilleo en el estómago, propios de una enamorada primeriza, sin experiencia sin miedo a caer y con optimismo... solo esperaba el momento indicado...
Pasaron los días, las semanas e incluso algun mes llegó a finalizar y yo, tonta de mi, seguía esperando ese momento, envidiaba a las parejas que por la calle andaban cojidas de la mano, por que en el fondo esos pequeños detalles son los que mas llegas a extrañar cuando te falta ese alguien, pero porfín llegué a entender que ese momento no iba a llegar solo, que ese momento no existía, que lo tenía que crear yo, sino... todas mis ilusiones y sueños solo serían eso... sueños.
Aquel día me levanté como cualquier otro, pensando en él, me vestí y salí corriendo de camino a la escuela... la mañana pasó rápido y como todos los jueves me dirijí a la cafetería con todos los libros haciendo equilíbrio y me senté en la única mesa vacía para hacer mis deberes de matemáticas, si, yo también soy de esas que se le dan fatal...
-hola Jane- me dijo una voz tan conocida que me resultó inquietante, levanté la mirada y le ví, hay estaba él - ¿te molesto?
-¿eh? noo, claro que no- añadí con mi mejor sonrisa. Apilé los libros en la mesa dejando la silla de al lado libre-¿te sientas?
Se hizo un silencio incómodo, no sabía que hacer... el latido furioso de mi corazón retumbaba en mi cabeza "¿ lo oirá?" notaba su mirada fija en mí, se aclaró la garganta, cruzó las manos y volvió a descruzarlas.
-oye Simmons, espero que esto no te moleste demasiado pero llevo meses queriéndote preguntar algo, esperaraba que surgiera.. pero me he dado cuenta de que sino lo empiezo tal vez nunca llegue, bueno.. mmm, nose como decírtelo pero.. eh..- empecé a trabarme, no sabía como decírselo, me obserbaba titubear y en ese momento me sentí con más fuerzas que nunca- me gustas, mucho.. tanto que me asusto a mi misma- levanté la vista y le vi perplejo.. "oh oh" de pronto toda mi seguridad se derrumbó. Se levantó de la silla y cojió mis libros.
- Es tarde te acompaño a tu casa- y salió del local sin más
Caminamos callados, con la mirada en el suelo y sin saber que hacer
- lo siento-susurré- no quería molestarte
Se paró y se giró mirandome por primera vez desde mi declaración, sorprendida observé sus hojos lleno de ternura
- no lo sientas- sonrió levemente, se acercó a mi lentamente y me susurró al oido- nunca has de lamentarte por lo que sientes, nunca has de sentirte tonta por lo que pienses y siempre has de ser sincera contigo misma, nunca dejes que tus sueños se rompan facilmente, porque has de hacerlos realidad. - se separó justo hasta tener sus ojos delante de los míos- Te quiero.
Y entrelazó su mano con la mía, soportando el peso de los libros con una sola mano.
1 comentario:
Una bonita historia con final feliz, como deberían ser todas las historias.
La verdad es que el amor, como los amigos de verdad, no lo encuentras, sino que te encuentra él a ti, pillándote generalmente con la guardia baja. Es un travieso bastardete (jeje)
Un saludete.
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