
Mientras la abrazaba bajo la lluvia, ella sentía el roce de mis caricias por su cuerpo y la humedad de mis labios al besarla por el cuello, no me importaba el frío de la calle, en ese momento solo estábamos ella y yo, solos en mi mundo perfecto.
Fui subiendo hasta su barbilla, sus mejillas y me paré un breve instante para mirarla, para ver el brillo de sus ojos, su sonrisa... a veces es mejor esos segundos que anteceden al beso que el mismo.
Ella me devolvió la sonrisa y entre mis brazos noté como se relajaba, me acerqué lentamente, cerré los ojos y la besé como nunca antes lo había echo, intenté transmitir todo lo que sentía en ese beso, quería que supiera cuanto la quería, que se diera cuenta que para mi era el centro del mundo y yo giraba en torno a ella.
Cada día me levanto con la necesidad de verla reír, oír su risa cantarina, ver como se recoge los mechones sueltos tras la oreja...para vivir me basta con verla feliz.
Me separé de ella y capté su mirada fija en mi, sonrió pícaramente y me mordió el labio.
- Gracias- me dijo y yo no entendí el por qué
- ¿ por qué?
- Por ser así conmigo, por aceptarme con todos mis fallos, yo.. tengo miedo de quererte, tengo miedo de que mañana al despertar vea que todo fue un sueño, o de que te despiertes y te des cuenta de que no soy tan perfecta como crees, John ...- la callé posando suavemente un dedo en sus labios
-Ssshh, no sigas, escúchame. La perfección se encuentra en lo imperfecto, en este mundo no hay nadie que sea perfecto, una vez me dijeron que sabes cuando quieres a alguien cuando a pesar de sus imperfecciones ves a esa persona perfecta y yo a ti solo te veo un error, que te valores tan poco. Cada mañana me levanto pensando en ti, en mi vida solo estamos tu y yo en una balanza, ponla un poco mas de peso y veras como sigue aguantándonos, yo tengo todo el tiempo para ti, a mi me basta con verte feliz y de que me digas que siempre vas a estar ahí.
- soy feliz y...- sonrió- siempre voy a estar ahí, a tu lado- se acercó más a mi, me abrazó, y así nos quedamos, oyendo nuestros latidos sincronizados.
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No sirve de nada ilusionarse.. pero es inevitable imaginar historias en la que todo resulta tan fácil, en la que todo tiene un final bonito, parece mentira... nos pasamos la vida esperando y algunos buscando el amor, aunque por el camino caigamos una y otra vez sufriendo de tal forma que algunas heridas dejan cicatrices marcadas.
Y luego los padres, todos desean que sus hijos encuentren a esa persona, a " su media naranja", pero cada vez que su hijo/a les presenta a su pareja no pueden evitar verle insuficiente para lo que un dia fue su pequeña/o.
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